Descripción
Un collar hecho de varios centenares de micro-cuentas de obsidiana facetadas, de dos a tres milímetros. A ese tamaño, la piedra deja de ser una cuenta y se vuelve una línea brillante alrededor del cuello.
Cada cuenta lleva una treintena de facetas pequeñas, y es lo que cambia todo frente a unas cuentas redondas del mismo tamaño. Una esfera minúscula devuelve un punto de luz; una cuenta facetada devuelve una treintena, y el collar centellea de continuo en vez de hacer una línea mate. Es la razón de ser de la faceta a esta escala, donde ya no se ve la forma sino solo el destello.
El catálogo ofrece ya un collar de cuentas de obsidiana, en diámetro corriente. Este es otro objeto: se lleva cerca del cuello, se ve bajo un cuello abierto y se combina con otras cadenas sin hacer volumen. Una hilera de 8 milímetros, en cambio, es una pieza por sí misma y no se superpone. Los dos están aquí.
La reserva está en el hilo. Trescientas cuentas de dos milímetros son trescientas aristas de vidrio que rozan el mismo hilo, y un hilo corriente se corta en unos meses. Uso un cable de acero recubierto, no nailon, y es lo que explica parte del precio en un collar que parece simple. Aun así, un collar de micro-cuentas sigue siendo más frágil que una hilera de cuentas grandes: es mecánico, no un defecto.
La litoterapia asocia la obsidiana al anclaje. Nada de eso está demostrado, y una joya no cura nada. He reunido aparte lo que la tradición atribuye a la obsidiana, en condicional de principio a fin.
- Obsidiana negra auténtica, varios centenares de micro-cuentas facetadas de 2 a 3 mm.
- Ensartadas en cable de acero recubierto, no en hilo de nailon: las aristas de vidrio cortan el hilo.
- Se lleva cerca del cuello y se superpone a otras cadenas sin hacer volumen.
- Cierre y cadenita de extensión de acero, longitud ajustable.
Lo que conviene saber antes de llevarla
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Las características
- Piedra
- Obsidiana negra, vidrio volcánico
- Tamaño de las cuentas
- 2 a 3 mm, facetadas
- Longitud
- Unos 45 cm, con cadenita de extensión
- Montaje
- Cable de acero recubierto, cierre mosquetón
- Género
- Mujer
- Marca
- Bijoux Obsidienne

Ensartar trescientas cuentas de dos milímetros
Ensartar cuentas de dos milímetros se hace con aguja y a luz rasante, nunca bajo una lámpara de frente. La razón es que una cuenta de cada veinte tiene el agujero parcialmente tapado por una esquirla de talla, invisible de frente y perfectamente visible de lado. Si se fuerza, la aguja parte la cuenta, y hay que retirarla de la hilera: a trescientas cuentas, eso significa volver a empezar si se advierte demasiado tarde. La selección se hace por tanto antes del ensartado, cuenta por cuenta, contra la ventana.
Este collar existe porque la obsidiana en cuentas grandes hace una pieza que se nota, y no siempre es lo que se busca. En micro-cuentas se vuelve un trazo, y un trazo se lleva con otra cosa. Los demás collares están aquí y la guía de la obsidiana explica la materia.
Una cuenta de cada veinte tiene el agujero tapado por una esquirla. Invisible de frente, evidente de lado, y la aguja la parte si se fuerza.
La obsidiana no teme el agua, pero una hilera de micro-cuentas no soporta que se tire de ella. Quítese el collar abriendo el cierre, nunca pasándolo por encima de la cabeza. Basta un paño suave, nunca una cuba de ultrasonidos. Limpiar una joya de obsidiana dice el resto.








