Descripción
Un aro de plata trabajado en espiga, dos hebras que se cruzan en galones alrededor de todo el dedo, que lleva un cabujón redondo de obsidiana dorada ceñido por un perlado. El motivo está en el metal, no asentado encima.
La diferencia con las monturas grabadas de la serie es real: aquí el relieve no está excavado en una superficie lisa sino obtenido por la forma misma del aro, que está torcido y cizallado. Se ve en el canto: un motivo grabado deja un dorso plano, una espiga trabajada tiene un dorso ondulado. Es más largo de hacer y no se gasta de la misma manera, porque no hay hueco que rellenar de negro.
Consecuencia directa: es la única montura de la serie que no exige ninguna precaución de limpieza. Las otras catorce tienen huecos oscurecidos que un pulido borra; esta debe su dibujo a su geometría, y puede frotarla con paño de platería cuanto quiera, la espiga seguirá visible. Para quien no aprecia las instrucciones de mantenimiento, este es el modelo. Los demás anillos están aquí.
La reserva es la comodidad. Un aro en espiga no es liso por dentro: los cruces dejan una ligera ondulación en la cara que toca el dedo, y algunas personas la sienten, sobre todo al principio. Suele olvidarse en unos días, pero no siempre. Si es sensible a ese tipo de detalle, tome una montura de aro liso de la serie. La guía de tallas evita una devolución.
La litoterapia asocia la obsidiana al anclaje, y la dorada a la confianza en uno mismo. Nada de eso está demostrado, y una joya no cura nada. He reunido aparte lo que la tradición atribuye a la obsidiana, en condicional de principio a fin.
- Obsidiana dorada auténtica, cabujón redondo engastado cerrado, ceñido por un perlado.
- Plata 925, aro trabajado en espiga: el motivo está en el metal, no grabado encima.
- La única montura de la serie que se puede pulir sin borrar su dibujo.
- El interior del aro está ligeramente ondulado: algunos lo sienten los primeros días.
Lo que conviene saber antes de llevarla
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Las características
- Piedra
- Obsidiana dorada, vidrio volcánico, cabujón redondo
- Metal
- Plata 925, contraste S925
- Montura
- Engaste cerrado ceñido por un perlado, sin pegamento
- Aro
- Trabajado en espiga trenzada, unos 5 mm
- Tallas
- 52 a 62 (circunferencia interior en mm)
- Género
- Mixto
- Marca
- Bijoux Obsidienne

Una espiga que debe cerrarse sobre sí misma
Un aro en espiga debe cerrarse sobre sí mismo sin que se vea la unión, y ahí se juega todo. El motivo tiene un paso, es decir una distancia entre dos galones, y la circunferencia del aro debe ser un múltiplo exacto de ese paso. Como la circunferencia cambia con la talla, el paso cambia también: una talla 52 y una talla 62 no tienen el mismo número de galones ni la misma anchura de galón. Un anillo en espiga no se redimensiona pues después, hay que rehacerlo.
Esta montura cierra la serie de las quince, y es la única que no tiene decoración en el sentido habitual. Está ahí para quienes quieren trabajo de metal sin motivo, y porque una serie que solo tuviera anillos adornados estaría incompleta. Los demás anillos están aquí y la guía de la obsidiana explica la piedra.
Un anillo en espiga no se redimensiona. El paso del motivo depende de la talla, hay que rehacerlo.
La obsidiana no teme el agua, pero estalla con el golpe y se raya contra un metal duro. Quítese el anillo antes del bricolaje y del deporte. Al contrario de las demás monturas de la serie, esta se pule sin riesgo: su dibujo no depende de un oscurecimiento. Limpiar una joya de obsidiana dice el resto.








