Descripción
Una veintena de placas de obsidiana de cara abombada y facetada, montadas a tope sobre dos elásticos paralelos. El resultado no es una hilera de cuentas sino una banda continua, que cubre dos centímetros de muñeca.
Cada placa se talla por separado: un dorso plano que se apoya contra la piel, una cara abombada y facetas en los flancos. Están taladradas dos veces, a lo ancho, y es ese doble taladro el que les impide pivotar y permite la banda. En una hilera de cuentas, cada elemento gira; aquí nada se mueve, y el brazalete mantiene su cara hacia delante todo el día.
Las facetas no son un adorno gratuito. En una superficie enteramente abombada y pulida, una obsidiana devuelve un solo reflejo amplio y uniforme, y una banda de dos centímetros se convierte en un espejo negro algo plano. Las facetas rompen ese reflejo en destellos separados, lo que da relieve a la masa. Es el mismo razonamiento que en una piedra tallada en joyería, aplicado a un vidrio volcánico. Las demás pulseras están aquí.
La reserva es el peso y el comportamiento. Un brazalete de piedra llena pesa cerca de sesenta gramos, el doble de una hilera de 10 milímetros, y se nota al cabo de un día. Tampoco pasa bajo una manga ajustada. Y si un elástico cede, son veinte placas las que caen de golpe, allí donde una hilera simple pierde unas pocas. Monto por tanto dos elásticos distintos en vez de uno doblado: si uno suelta, el otro sostiene la banda el tiempo de darse cuenta.
La litoterapia asocia la obsidiana al anclaje. Nada de eso está demostrado, y una joya no cura nada. He reunido aparte lo que la tradición atribuye a la obsidiana, en condicional de principio a fin.
- Obsidiana negra auténtica, una veintena de placas facetadas montadas a tope.
- Doble taladro: las placas no pivotan, la banda mantiene su cara hacia delante.
- Dos elásticos distintos, para que la rotura de uno no vacíe el brazalete.
- Unos 60 g: la joya más pesada de la gama de pulseras.
Lo que conviene saber antes de llevarla
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Las características
- Piedra
- Obsidiana negra, vidrio volcánico
- Forma
- Placas de dorso plano, cara abombada y flancos facetados
- Ancho de la banda
- Unos 2 cm
- Contorno de muñeca
- 17 a 19 cm, elástico
- Montaje
- Dos elásticos paralelos, doble taladro, sin cierre
- Peso
- Unos 60 g
- Origen de la piedra
- México
- Género
- Unisex
- Marca
- Bijoux Obsidienne

Facetar un vidrio sin hacerlo estallar
Facetar obsidiana no tiene nada que ver con facetar un cuarzo. Un vidrio no tiene plano de exfoliación, así que no se hiende en una dirección privilegiada, pero estalla en concha en cuanto la muela se calienta o el ángulo de ataque es demasiado franco. Las aristas vivas son el punto crítico: una arista mal formada no solo es fea, corta, y la obsidiana sirvió para hacer escalpelos por esa razón precisa. Cada placa pasa por tanto por un suavizado de aristas antes del montaje, y lo compruebo pasando el pulgar por encima.
Este modelo existe porque una hilera de cuentas, por gruesa que sea, sigue siendo una línea. Un brazalete es una superficie, y es otro objeto. No se dirige a la misma muñeca: en un contorno de quince centímetros, dos centímetros de ancho parecen enormes. Las hileras de cuentas están aquí y la guía de la obsidiana explica la materia.
Una arista de obsidiana mal formada no solo desagrada, corta. Se suaviza, y luego se pasa el pulgar por encima.
La obsidiana no teme el agua, pero una placa facetada se mella en el ángulo más fácilmente que una cuenta redonda: evite los golpes contra las esquinas de las mesas y quítese el brazalete antes del deporte. Basta un paño suave, nunca una cuba de ultrasonidos. Limpiar una joya de obsidiana dice el resto.








